Paciente mujer de 65 años a la que se realiza un estudio de médula ósea por haberse detectado en suero la presencia de una paraproteina. Se trataba de un pico monoclonal IgG lambda de 1.610 mg/dl. El hemograma era normal y no presentaba proteinuria. En el aspirado de médula ósea destacaba la presencia de algo menos del 10% de células plasmáticas con una morfología peculiar, con citoplasma discretamente cianófilo conteniendo un material amorfo con aspecto vacuolizado que se suele describir como “tesaurismótico”, por su similitud con los histiocitos que se observan en las enfermedades de depósito.
No existe correlación morfológica entre esta citología y la paraproteína IgG, como en general se acepta que no hay características citológicas de las células plasmáticas que sean específicas de una clase de paraproteína (¿células “flameadas” y mieloma IgA?...)